Aparición con vida de Julio López y Gago titular ya!
Es simple: mientras Gago está en el banco, en el mediocampo de la Selección no se mueve nadie y nos aburrimos hasta que se ilumina alguno de los 3 de arriba (o los 3 juntos), pero apenas pone un pie en la cancha, el equipo cambia el ritmo y empieza a jugar más lejos del Pato.
¿Por qué pasa esto? Me parece que porque mientras él está en el banco, tanto Mascherano como Cambiasso como quien sea que juegue de 8 (Maxi, Zanetti o Verón) se quedan esperando muy atrás cuando la tiene el rival. No salen a buscar. Mascherano porque tiene la obligación, Cambiasso porque nunca fue muy movedizo que digamos, y el 8 porque por lo general no se destaca por su marca y tiene miedo de quedar pagando. En cambio cuando él entra, Masche pasa de 8 y, ya sin tantas obligaciones, sale a presionar más arriba. Y Gago, por más que juegue de 5, también sale, porque lo lleva en los genes, siempre le gusto ir a buscar la pelota en lugar de esperarla. Y no hay ningún problema con que vayan los dos, porque está Cambiasso para cubirir. Es más, si en alguna quiere ir el Cuchu, no hay drama, le hace el relevo cualquiera de los otros dos.
Todos decimos que Mascherano la rompe, pero piénsenlo: siempre termina de deslumbrar en los últimos minutos, cuando juega de 8 y va y viene sin parar. Además, para partidos en donde a Riquelme lo marcan mucho, tener a Gago en la cancha es una buena idea. En lugar de un triple 5 al estilo de Mostaza Merlo o Bianchi (Cagna, Serna, Villarreal, dios mío), queda un mediocampo con cincos intercambiables que pueden rotar todo el tiempo y de hecho lo hacen. A este equipo le falta movilidad en el medio, y Gago es casi la definición de “movilidad en el medio”. ¡Es un cambio cantado!
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